NOTES
1 Publicada en Bíblica 56, 1975, 74-93; con un complemento "Los LXX en los papiros", Studia Papyrologica 14, 1975, 11-15.
2 Cf. J. A. O’Flinn, en Verbum Dei III, 725d, ed. Herder, Barcelona 1957.
3 Ed. B. Mayer, Regensburg 1992.
4 Ed. Otto Betz & Riesner, London 1994.
5 Sidney 1989.
6 En New Testament Textual Research Update 2 [1994] 94-98.
7 Cambridge/New York 1989.
8 Rupert Riedl: Die Strategie der Genesis (Piper, München/Z 1976) 53s.
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10 Cf. Biblica 75, 1994, 395.
11 En árabe qopt/qipt (del griego [Ai0]gu/ptioj = egipcio; H. Haarmann, Universal Geschichte der Schrift, Campus Frankfurt/M 1990).
12 Cf. Bib 54 [1973] 451s.
13 7Q4 = 1Tim 3,16; 4,1.3. Cf. Los primeros testimonios, pp. 139s.
14 A. Robert-A. Feuillet, Introducción a la Biblia II, 273, Herder B. 1970.
15 Eusebio, Hist. Eccl., II 39, 15; cf. II 15, 1-2 y VI 14, 5-7.
16 Ca. 150; Dial. cum Tryph., 106.
17 Ca. 180; Adv. Haer. III, 1, 1.
18 Las mentes de los que escuchaban a Pedro fueron iluminadas por un rayo de piedad tan grande, que no juzgaron suficiente contentarse con un solo discurso ni con una sola instrucción no escrita acerca del anuncio divino, de modo que con exhortaciones de todo género insistieron con Marcos, que era seguidor de Pedro, para que dejara también por escrito una memoria (u9po&mnhma) de las instrucciones transmitidas de viva voz y no cesaron hasta que esto se realizó. De este modo fueron ellos la causa de que se escribiese el llamado evangelio según Marcos. Habiendo después sabido lo sucedido, el apóstol (Pedro)... autorizó este escrito para la lectura en las reuniones (Hypotyposis VI, cf. ad I Petri, 5, 14).
19 Cf. p. ej. G. Ricciotti, Vida de Jesucrito, Barcelona, L. Miracle 1978, nº 127-131. Otras obras, en cambio, de consulta manual, como p. ej. Die Bibel und ihre Welt (II, art. Markusevangelium; ed. G. Lübbe V. 1969 [La Biblia y su mundo], el Dizionario Teologico Enciclopedico (Ed. Piemme 1993; Diccionario Teológico Enciclopédico, ed. Verbo Divino 1995) o el Nuevo Diccionario Bíblico editado por E. Douglas y N. Hillyer (Barcelona, BA, DG, 1982; 1991), valorando demasiado literalmente el "después del éxodo" de Pedro y Pablo aludido por Ireneo, sin atender a que él mismo dice que fue escrito mientras estos apóstoles "se encontraban predicando el evangelio en Roma y fundando la iglesia allí" (¿durante el cautiverio de Pablo, 61-63, antes del evangelio de Lucas?) lo sitúan entre la muerte de Pedro (65) y la caída de Jerusalén (70), lo cual dificultaría ciertamente la existencia de Marcos en Qumrán antes del año 50, pero no antes de su destrucción el año 68. No podemos olvidar, además, que ni Ireneo de Lión, ni los demás arriba citados, por valioso que sea su testimonio, son testigos presenciales de primera instancia.
20 Aegyptus 74 (1994) 207.