1 K. BEYER, Die aramäischen Texte vom Toten Meer I (Göttingen 1984) 49-58; II (Göttingen 1994) 29-30. Para algunos aspectos a tener en cuenta al afrontar el arameo de los evangelios cf. M. CASEY, Aramaic Sources of Marks Gospel (Cambridge 1998) 1-72.
2 S. MUÑOZ IGLESIAS, Los Evangelios de la Infancia I (Madrid 1990) 163-196; R.E. BROWN, The Birth of the Messiah (London 1993) 346-355, 377-387, 656-661.
3 A. Resch, F.X. Zorell, R.A. Aytoun, H. Sahlin, P. Winter. Estas traducciones presentadas en los trabajos que se mencionarán oportunamente aparecen recogidas en MUÑOZ, Evangelios, 326-330. El mismo S. Muñoz a lo largo de su estudio sobre el Benedictus va diseminando sus comentarios a este himno en hebreo. A todas estas traducciones hay que añadir la de Ch. TORREY, "The Translations made from the original Aramaic Gospels", Studies in the History of Religion presented to C.H. Toy (New York 1912) 294. Todas estas traducciones adolecen del defecto fundamental de falta de fidelidad al texto griego.
4 Para las traducciones hebreas del NT cf. J. CARMIGNAC, Traductions hébraiques des Evangiles I-V (Turnhout 1982-1985): G.B. Iona, Th. Yates, W. Greenfield, Ch.D. Ginsburg, F. Delitzsch, London Society for Promoting Christian Unity among the Jews. A estas traducciones se puede añadir la publicada por United Bible Societies (Jerusalem 1979). Tampoco en ellas la fidelidad al texto griego es exquisita. Para las lecturas palestinenses cf. A.S. LEWIS M.D. GIBSON, The Palestinian Syriac Lectionary of the Gospels (London 1899); Ch. MÜLLER K. and M. SOKOLOFF, A Corpus of Christian Palestinian Aramaic IIA (Groningen 1998) 136-137.
5 La expresión cierra tres libros del Salterio (Sl 41,14; 72,18; 106,48). Para otros finales, cf. Sl 66,20; 1Cr 16,36. En medio de himnos: Sl 31,22; 124,6 Tb 8,16-17.
6 Exclamación inicial: Gn 24,26 Ex 18,9; 1Sam 25,32; 2Sam 18,28; 1Re 1,48; 5,21; 8,56 Rt 4,14 Zc 11,5 Tb 11,17; 2Mac 1,17; 15,34. Inicio de himnos: Sl 144,1 Dn 3,26 LXX; Tb 3,11; 8,5.15; 13,1; 1Mac 4,30; cp. Neh 9,5. En Qumrán: 1QM 14,4; 1QH 5,10; 10,14; 11,27.19.32; 16,8.
7 4QDn 2,20; 1QapGn 20,21; 22,16; 4QEn 22,14.
8 Rara vez se emplea este término griego para el ser humano; sólo cuando se le ve en cierta relación con Dios (Dt 7,13; 1Sam 15,13).
9 Este participio perfecto pasivo traduce Kwrb cuando la alabanza va al ser humano, a quien se le ve o desea "bendecido" o colmado (sentido original de brk) de los beneficios de Dios. Rara vez se emplea este término para Dios (Ez 3,12); y entonces con el deseo de que Dios sea alabado (1Re 10,9). En la forma del Benedictus el giro es hapax (1Cr 16,36).
10 D.L. BOCK, Luke I (Grand Rapids 1994) 178.
11 E. KLOSTERMANN, Das Lukasevangelium (Tübingen 1975) 26.
12 L. PALACIOS, Grammatica syriaca (Roma 1954) 184-185, 188.
13 J. HEINEMANN, Prayer in the Talmud (Berlin 1977) 17, 62, 102, 104-122.
14 Para esta problemática, cf. G. QUELL W. FOERSTER, ku/rioj, TWNT III, 1040-1052. 1056-1057, 1066, 1081-1082. En siríaco la forma normal para "señor" es )rM, pero cuando este título se aplica a Dios o a Cristo se usa )YrM, que puede representar un aramaísmo occidental, cf. )yrm (4QEn 10,9; 11QtgJb 34,12). J. LUZARRAGA, "Las versiones siríacas del Magnificat", EstBi 50 (1992) 105.
15 Es interesante notar que mientras las ediciones de la Biblia Hebraica (R. Kittel; 1937) y Stuttgartensia (1984) no señalan la d en el giro "Dios de Israel" (Esd 7,15), S. MANDELKERN en su V.T. Concordantiae (Tel Aviv 1962) lo constata.
16 J.-P. AUDET, "Esquise historique du genre littéraire de la bénédiction juive et de l eucharistie chrétienne", RB 65 (1958) 372.
17 Sl 28,6; 31,22 Tb 8,16; 13,2; 1QH 11,32. El matiz de relativo como más frecuente y natural hace, por ejemplo, que muchos Mss lean r#$) en vez de yk en Sl 31,22.
18 1Sam 25,32.39; 2Sam 18,28 Sl 28,6; 31,22; 66,20; 124,6; 144,1 Tb 8,16; 11,17.
19 Se mencionan la posteridad de Abraham (Gn 24,27) y la descendencia davídica (1Re 1,48; 5,21; 8,15 cf. et. Rt 4,4) como bien para Israel (1Re 10,9||2Cr 9,8), el descanso concedido a Israel (1Re 8,26) y la victoria sobre sus enemigos (1Mac 4,30; 2Mac 1,17; 19,34). En 1QM 4,4s se alaba a Dios por su bondad en la alianza y por haber fijado tiempo de salvación para el pueblo que ha redimido.
20 TOGn 50,24 TOEx 3,16; 4,31; 13,19 TRt 1,6.
21 Para evitar commoción en Dios es por lo que LXX sustituye "alegrarse" con "visita" (Jr 32,41).
22 T. MURAOKA, Hebrew/Aramaic Index to the Septuagint (Grand Rapids 1998) 120d.
23 H. SCHÜRMANN, Das Lukasevangelium (Freiburg a.B. 1969) 86.
24 Th. ZAHN, Das Evangelium des Lukas (Leipzig 1913) 115.
25 R.H. STEIN, Luke (Nashville 1992) 99.
26 F.X. ZORELL, Einführung in die Metrik und die Kunstformen der hebräischen Psalmendichtung (Münster 1914) 46.
27 Así lo sugiere S. MUÑOZ, Evangelios, 200.
28 De esta expresión no es testigo 4Q511 63-64 II 1 aunque lo afirme U. MITTMANN-RICHERT, Magnifikat und Benediktus (Tübingen 1996) 129. Para convencerse facilmente de ello basta consultar la edición de este texto en M. BAILLET, Qumran Grotte 4 III (4Q4824Q520). Discoveries in the Judean Desert, 7 (Oxford 1982) 247.
29 Dt 7,8; 15,15; 2Sam 4,9 Sl 106,10; 107,2 cp. Rt 1,6 Si 48,20.
30 Lv 25,29 Nm 18,16 Is 63,4 Sl 48,8; 130,4. El verbo qrp encierra en sí los sentidos de dividir, separar, remover, quitar, rescatar, redimir, liberar y salvar. Su presencia se constata en el arameo bíblico, qumránico, targúmico y en el siríaco. En AQ aparece con el sentido de "rescatar" (5/6 Hev A nab 1,10 cp. M.Ket 4,8).
31 El sentido original del biradical rp se hace presente en sus expansiones, sobre todo con q y (. Y en este caso se forma un sustantivo asonante y contrastante con )nqrp (cp. Is 63,4) que es )twn(rp (5/6 Hev Ep 1,2; 14,3 cp. Mq 7,4 P), que se construye también con db(.
32 W. HENDRIKSEN, The Gospel of Luke (Edinburgh 1979) 123.
33 TestLev 18, 2 alude con e)gei/rein a una dinastía sacerdotal reinante (cf. TestDan 5,20 TestGad 8,1). Las fluctuaciones entre Judá y Leví muestran las diversas tendencias de la literatura intertestamental sobre el mesianismo; cf. M. DE JONGE, "Two Messiahs in the Testament of the Twelve Patriarchs", Tradition and Reinterpretation in Jewish and Early Christian Literature. Hom. C.H. Jürgen (ed. J.W. VAN HENTEN) (Leiden 1986) 150-162.
34 Cf. vgr. Ps.Fil., Lib. Ant. Bib. 2,3.
35 Se denomina Amidá por recitarse "de pie", también Shemoné Esré ("dieciocho" bendiciones) y Tefilá ("oración" típica); cf. J. BONSIRVEN, Textes Rabiniques (Roma 1955) 2.
36 G. DALMAN, Die Worte Jesu I (Leipzig 1930) 303-304. Cf. infra n. 210.
37 F. MANNS, "Une prière juive reprise en Luc 1,68-69", EphLiturg 106 (1992) 162-166. El mismo F. MANNS, Une approche juive du Nouveau Testament (Paris 1998) 151-161 afirma también que la no mención del "brote mesiánico" en la Amidá palestinense se debe a una censura de la polémica anticristiana.
38 El giro puede tener un sentido de soberbia cuando es el ser humano quien toma la iniciativa, y se puede construir con )#&n e)pai/rein (Zc 2,4) o con Myr u(you=n (Sl 75,5). En sentido positivo se usan verbos que tienen que ver con el "brotar" por la identificación del "Cuerno" con el "Germen" davídico (xmc a)nate/lein: Ez 29,21; y e)canate/lein: Sl 132,27) o con el salir de un cuerno (a)nabai/nein y a)nafu/ein qls: Dn 7,8 y )cy: Dn 8,9).
39 Amidá 15.
40 1Sam 2,1.10 Sl 89,18; 92,11; 112,9; 148,14 Sir 47,5.11 cp. 1Cr 25,5.
41 La ecuación e)gei/rein = Myr aparece sólo en 1Sam 2,8: levantar al pobre.
42 El cuerno como realidad es algo que crece y es fuerte, y como imagen se toma de un animal cornudo (Sl 92,11; cp. Dn 8,3), que es fuerte (Jb 39,9s). Así su cuerno pasa a ser símbolo de fuerza (Nm 24,8), como luego lo es todo cuerno en general (Sl 148,14). De este modo la imagen llega a aplicarse metafóricamente, por la asimilación con el cuerno del animal (Sl 92,11), para designar el surgir de la persona (Dn 7,8; 8,9) y para indicar a la misma persona (1Sam 2,11) en cuanto se la ve fuerte (Sl 75,11; 92,11; 112,9) o se la desea fuerte (Dn 8,3.7). Consiguientemente el cuerno aparece como imagen de una fuerza que crece (1Sam 2,10). Y esta imagen se transfiere también de las personas al pueblo (Sl 75,11; 89,18). La metáfora del cuerno, al incluir en sí el doble aspecto del "surgir" y de la "fuerza" (Zc 2,4), sirve especialmente para indicar el surgir de una descendencia y su fuerza (Sl 132,17). Por esto la imagen tiene una aplicación privilegiada en el momento de designar la fuerza de una tribu (Dt 33,17) o una figura mesiánica (Nm 24,8), pues de un golpe se expresa el surgir de la figura y su fuerza (Ez 29,21). No es, pues, extraño que con esta valencia Nrq haya adquirido un valor titular en el judaísmo; cf. P. BILLERBECK, Kommentar aus Talmud und Midrasch II (München 1924) 110-111. Y este valor titular se puede considerar que se encuentra presente de algún modo también aquí; cf. J.A. FITZMYER, The Gospel According to Luke I (New York 1981) 383.
43 Para otros usos del posesivo en el contexto del Nrq cf. 1Sam 2,1.10 Sl 92,11; 112,9 Amidá 15.
44 Para la traducción aquí de "salvación" por "vida" (S cp. LP) cf. v. 77.
45 S.F. FASSBERG, "Hebraisms in the Aramaic Documents", Studies in Qumran Aramaic (ed. T. MURAOKA) (Louvain 1992) 76.
46 Lo que era dar fuerza al ungido (1Sam 2,10), suscitar una descendencia a David (Sl 132,17), dar fuerza al pueblo (Sl 148,14), dar fuerza y dinastía a la Casa de Israel (Ez 29,21), dar fuerza a David para dar fuerza al pueblo (Si 47,11.5) se convierte ahora en "suscitar una fuerza de salvación para nosotros en la Casa de David".
47 Ambos epítetos se aplican a David en LXX: pai=j (1Cr 17,4 Sl 18,1 Is 37,35), dou=loj (1Re 8,66; 11,13 Sl 89,4; 1Mac 4,30).
48 E. SCHWEIZER, Das Evangelium nach Lukas (Göttingen 1982) 28. Para la referencia bíblica a la época sin profetas cf. Sl 74,9; 77,9 Ez 7,26; 1Mac 9,27.
49 Cf. vgr. Is 4,2; 11,1 Jr 23,5-6 33,15 Ez 29,21 Zc 3,8; 6,12.
50 J.C. HAWKINS, Horae Synopticae (Oxford 1909) 50.
51 D. WINSTON, The Wisdom of Solomon (New York 1982) 23.
52R.H. CHARLES, The Apocrypha and Pseudepigrapha of the Old Testament II (Oxford 1913) 475, 524 n. LXXXV.
53 A. PLUMMER, The Gospel according to S.Luke (Edinburgh 1913) 20.
54 Dn 4,14.20; 1QapGn 2,1.14; 4QTestLev 34,22; 4QMess 18; 4Q 221, 430; 4QEn 1,2; 22,6; 4QEnGi 4,5; 6,4 cf. et. 1En 12,2; 14,23; 47,8; 60,4; 61,10.12; 106,19 Tb 8,15. Cp. 1QS 11,8; 1QM 1,16; 3,5; 10,12; 12,1.4.7; 1QH 3,22; 4,25; 1QSb 3,26. No consta que en Qumrán se dé el calificativo sustantivado de "santos" sino a los "ángeles"; cf. J.S. COLLINS, "In the likeness of the Holy Ones: The Creation of humankind in a Wisdom Text from Qumran", The Provo International Conference on the Dead Sea Scrolls (eds. D. PARRY E. ULRICH) (Leiden 1999) 613-614.
55 BEYER, Texte I, 474; II, 239.
56 Cf. et. Jc 6,11; 13,1-25; 2Sam 11,20; 2Re 1,3-4 Tb 5,4.
57 He 7,38.53 Gl 3,19 PesiqR 21 (103b) citando rabinos del 150 d.C.
58 Fl.Jos., Ant. XV, 136. Cf. et. Fil., De Somn. 1,22. Quizás por polémica anticristiana se evita posteriormente en el rabinismo el mencionar ángeles en el Sinaí; cf. Shab 88b.
59 Ml 2,7s; 2Cr 36,15-17 Sl 151,4 LXX: a)gge/lou au)tou= = w)ybn: 11QPsa 151 LvR 1,1.
60 Mt 1,24; 2,13 Lc 1,13,30; 2,10; 22,43 Jn 12,29 He 5,19; 8,26;10,22; 12,8; 23,9 y Ap passim.
61 J. NOLAND, Luke 19:20 (Dallas 1989) 87.
62 TOGn 24,12.24 TOEx 20,6 TONm 14,8 TODt 5,10 TNGn 24,49 T1Sm 20,8.14 TJr 32,18.
63 Una acertada traducción del giro es "faire bonté"; Cf. L. PANIER, La naissance du fils de Dieu. Sémiotique et théologie discursive. Lecture de Luc 12 (Paris 1991) 218.
64 J. ERNST, Das Evangelium nach Lukas (Regensburg 1977) 96.
65 W. GRUNDMANN, Das Evangelium nach Lukas (Berlin 1978) 72.
66 A. RESCH, Das Kindheitsevangelium (Leipzig 1897) 42.
67 Es la partícula con la que se indica incluso toda la posesión de la persona; cf. pap. 5/6 H9ev A nab 1,11. De hecho equivale al dativo entendido como "con relación a"; cf. E. MARTÍNEZ BOROBIO, Gramática del arameo antiguo (Barcelona 1996) 111.
68 J.S. CROATTO, "El Benedictus como memoria de la alianza. Estructura y teología de Lucas 1,68-79", RevBib 47 (1985) 215.
69 F. BOVON, LÉvangile selon Saint Luc 19 (Genève 1991) 106.
70 J.B. GREEN, The Gospel of Luke (Cambridge 1997) 117.
71 MegTaan 16; cf. et. Nrkd en BEYER, Texte I, 222:6,8; 388: ggJR 1; 400: ssJA 1.
72 En la misma línea se mueven Sl 135,13; 145,7 Ex 12,14; 13,9 cp. Sl 106,8 Qo 1,11.
73 R.E. CLEMENTS, Abraham and David (London 1967) 47-60.
74 Cf. vgr. Dn 6,8.16; 11QtgJb 40,28 TOGn 9,16 TOEx 24,8 TODt 4,13; 8,18 TJr 31,30 TJIIEx 10,2 cp. 1QH 13,13.
75 BEYER, Texte I, 680.
76 1QpH 2,4; 1QS 1,8; 4,22; 5,5.8; 8,9.16; 1QM 12,3; 17,7 CD 1,4; 6,11; 8,18.21; 12,11; 19,16.31.
77 En el AT se habla de alianza con Abraham (Gn 15,7.17; 17,4.7 cp. 11) y de alianza con Abraham, Isaac y Jacob (Ex 2,14 Lv 26,42). Se habla también de juramento a Abraham (Gn 21,16-18) como padre de Isaac (Gn 26,3), del juramento a los padres (Jr 11,5 Dt 7,8.12 cp. 11,9) y a nuestros padres con e!leoj a Abraham (Mq 7,20) y del juramento a Abraham, Isaac y Jacob (Gn 50,24 Ex 32,13 Dt 9,4). De modo más amplio se menciona el pacto con Abraham, el juramento a Isaac, el precepto a Jacob y la alianza para Israel (1Cr 16,25 Sl 105,8); y se alude a "juramentos a los padres y alianzas" (Sb 12,21; 18,22). El hacer intervenir la cópula entre "alianza" y "juramento", como aquí lo hace P, implica una cierta distinción entre ambos conceptos, como lo evidencia el AT donde estos términos tan frecuentes casi nunca aparecen juntos en el mismo verso e incluso cuando aparecen media un distinción entre ellos (Dt 31,20; Jc 2,1); rarísima vez se mencionan juntos: con referencia a los Patriarcas (Dt 4,31; 7,12), a Israel (Ez 16,8) o a David (Sl 89,4).
78 KLOSTERMANN, Lukasevangelium, 27. El giro aquí es ajeno al uso lucano, que prefiere construir las "figuras etimológicas" con dativo más que con acusativo; cf. L. DÍEZ MERINO, "Trasfondo semítico de Lucas 12", EstBi 50 (1992) 57.
79 TOEx 20,7 T1Sm 14,28 TJr 5,2 TNGn 44,8 TSl 139,20.
80 Esto se muestra en el hecho de que Myq se puede usar para el "juramento" y la "alianza", mientras que sólo con "alianza" se usa rzg (heb. trk) y sólo con "juramento" ymy (heb. (b#$).
81 F. BLASS A. DEBRUNNER R.W. FUNK, A Greek Grammar of the New Testament (Chicago 1991) 295.
82 A.-J. LAGRANGE, LÉvangile selon St. Luc (Paris 1948) 60.
83 Gn 9,15 Ex 2,24; 6,5 Lv 26,41.45 Ez 16,20; 1Mac 4,10; 2Mac 1,2 cp. Am 1,9.
84 Hom., Od. 14,331; 19,288.
85 Cf. et. Gn 35,11-13 Ex 32,13. Es muy frecuente la vinculación del don de la tierra a los padres: Lv 26,42 Nm 11,12; 14,23 Dt 1,8; 26,3.15; 31,7; 34,4 Jos 1,6; 1Cr 16,15-19 = Sl 105,8-16.
86 Así NESTLE-ALAND, Novum Testamentum Graece (26 ed., 1988).
87 ZORELL, Psalmendichtung, 56.
88 J.M. CREED, The Gospel according to St. Luke (London 1957) 26.
89 I.H. MARSHALL, The Gospel of Luke (Grand Rapids 1978) 92.
90 M. ZERWICK, Analysis Philologica Novi Testamenti Graeci (Roma 1960) 132.
91 H. GUNKEL, "Die Lieder in der Kindheitsgeschichte Jesu bei Lukas", Festangabe A. von Harnack (Tübingen 1921) 50; CH.C. TORREY, "Outcroppings of the Jewish Messianic Hope", Studies in Early Christianity (ed. Sh.J. CASE) (New York 1928) 300; H. SAHLIN, Der Messias und das Gottesvolk. Studien zur Protolukanischen Theologie (Uppsala 1945) 291.
92 R.A. AYTOUN, "The Ten Lukan Hymns of the Nativity in their original language", JTS 18 (1916/17) 283.
93 Cf. vgr. Sl 140,2-5.9-11; 142,7-8; 143,12-14; 144,10.
94 Wm.B. STEVENSON, Grammar of Palestinian Jewish Aramaic (Oxford 1962) 22-23.
95 El otro término para designar "enemigo" en arameo (N+#&/s) es hebraísmo tardío.
96 TONm 10,9 TODt 15,15 TNEx 6,6 TNDt 5,15; 16,3; 26,8; 29,24 TJIIGn 40,12.
97 W. WIEFEL, Das Evangelium nach Lukas (Berlin 1958) 64.
98 K.H. RENGSTORF, Das Evangelium nach Lukas (Göttingen 1958) 34.
99 F. ZORELL, Lexicon Hebraicum et Aramaicum Veteris Testamenti (Roma 1965) 682-684. Para "limosna" como )tqdc en arameo cf. A. MEYER, Jesu Muttersprache (Leipzig 1896) 107.
100 MURAOKA, Index, 124.
101 M. LIDZBARSKI, Das Johannesbuch der Mandäer (Giessen 1915) XXII y 3.
102 S. FARRIS, The Hymns of Lukes Infancy Narratives (Sheffield 1985) 138. Pero este giro, por la ausencia del e)n con el dativo, hay que considerarlo ajeno al estilo habitual de Lucas; cf. DÍEZ MERINO, "Trasfondo semítico", 57.
103 A. VANHOYE, "LIntérêt de Luc pour la prophétie", The Four Gospels II, Hom. F. Neirynck (eds. F. VAN SEGBROECK et al.) (Leuven 1992) 1530.
104 1Cr 9,38 cf. et. 8,32 Neh 2,18; 13,15 Jb 19,4.
105 BEYER, Texte I, 518.
106 G. DALMAN, Jesus-Jesschua (Leipzig 1922) 184-185.
107 A. SOKOLOF, A Dictionary of Jewish Palestinian Aramaic (Ramat-Gan 1990) 225.
108 1Mac 4,41-46; 14,41; 1QTest 4,1-8 Mt 16,14 cp. 1QS 9,11 TestDan 9,2 Fil., Spec. Leg. 1,65 Fl. Jos., Ant. 20,97-169 BJ 2,261.
109 Una figura es la del Maestro de Justicia, que aparece como un intérprete del profetismo (1QpHab 7,4-5), provoca la conversión (1QpHab 8,2-3) y guía según la mente del Señor (CD 1,11); por ello le toca sufrir (1QpHab 5,10-11; 9,9-10; 11,5). Tras el profeta viene la función mesiánica (1QS 9,11), el Mesías (CD 20,1) esperado (1QSa 2,12) y conectado con lo sacerdotal y lo laico en Israel (CD 12,23 cp. 1,7; 2,12); aparece como destructor del mal (CD 19,10 cp. 1QM 11,7) y juez (1QpHab 5,4), pero en su tiempo se da también la remisión de los pecados (CD 14,19). Al Maestro de Justicia se ha intentado darle un nombre propio, pero aún no se ha logrado; cf. G.R. DRIVER, The Judaean Scrolls (Oxford 1965) 126-167; E. PUECH, "Le grand prêtre Simon (III) fils dOnias III le Maître de Justice?", Antikes Judentum und Frühes Christentum. Festschrift H. Stegemann (eds. B. KOLLMANN et al.) (Berlin 1999) 158.
110 CHARLES, Apocrypha II, 309.
111 D. JONES, "The Background and Character of the Lukan Psalms", JTS NS 19 (1968) 35.
112 W. SCHMITHALS, Das Evangelium nach Lukas (Zürich 1980) 34.
113 Gn 17,5; 35,10 Is 1,26; 9,6 cp. Is 7,14 Mt 1,23 Is 56,7 Mt 21,13 Os 2,1 Rm 9,26. Para el matiz de este tipo de imperfecto, cf. A. GIANTO, "Mood and Modality in Classical Hebrew", IsOrSt 18 (1998) 187.
114 G. SCHNEIDER, Das Evangelium nach Lukas 110 (Gütersloh 1977) 62.
115 Cf. et. TestLev 5,2 TestSim 6,5; 1En 25,3 cp. Is 52,8 Ba 3,38.
116 Ph. VIELHAUER, Aufsätze zum Neuen Testament (München 1965) 39-40.
117 La esperanza de la venida del "profeta" Elías se había generalizado en la época neotestamentaria (Sir 48,10; 1En 89,59; 90,31 cf. Mc 8,28; 9,11; 15,35-36 cf. et. 2Re 2,11; 2Cr 21,11 Just., Dial. 8,4). La asimilación a él de Juan Bautista parte de una semejanza en rasgos externos (Mt 3,4 Mc 1,6 cf. 2Re 1,8), y es propia de Mt (11,14; 17,12) y Lc (1,17 cf. 7,26), aunque en algún aspecto es negada por el mismo Juan (Jn 1,21). Pero es el cristianismo quien utiliza la figura de Elías para interpretar la función de Juan y en el cristianismo se ve también iluminada la figura evangélica de Jesús con rasgos de Elías; cf. R.E. BROWN, The Gospel according to John I (New York 1966) 48.
118 Cf. Dt 29,17. A. SPERBER, The Bible in Aramaic IV/B (Leiden 1973) 230.
119 R. BULTMANN, Geschichte der synoptischen Tradition (Göttingen 1967) 323.
120 La unión del conocimiento con Dios se expresa de diversos modos en el AT y en Qumrán. El es la verdad (Sl 119,151 TM), identificada con la Torah por LXX (cf. Pr 6,23). En su luz se ve la luz (Sl 36,10; 1QS 3,7), y en él está el camino de la inteligencia (Is 40,14). El es la fuente del conocimiento (1QH 10,4; 12,11-12), que enseña el camino de la ciencia y la sabiduría (Sl 25,4), lo muestra (Sl 32,8) y se lo concede a su pueblo (Ba 3,20.23.27.37; 1QS 1,2-3; 10,12.24-25; 11,6.15-17), porque este conocimiento es lo que él desea (Os 6,6 Jr 9,22-23).
121 STEIN, Luke, 20-21.
122 P. AUFFRET, "Note sur la structure littéraire du Luc 1,68-79", NTS 24 (1997-98) 252. Parece forzado el decir que como el Mesías concede (?!) libertad y luego viene la adoración, así el profeta concede el conocimiento y luego viene el perdón: cf. PLUMMER, Gospel, 20. Cp. Jn 1,8.
123 Lc 7,48; 24,47 He 2,38; 10,43; 13,38; 26,18.
124 R. PESCH, Das Markusevangelium I (Freiburg 1977) 79; G. SCHNEIDER, Die Apostelgeschichte I (Freiburg 1980) 396.
125 Como final es hapax en Lc-He (cp. la completiva hapax en He 15,20).
126 R.P. VAN KASTEREN, "Analecta exegetica", RB 3 (1894) 54-56. Típico además de la libertad estilística aramea es la elipse, por la que se da por supuesto un término facilmente comprensible; cf. J. RIBERA-FLORIT, Gramática del arameo clásico (Barcelona 1998) 74.
127 A. MERX, Die vier Kanonischen Evangelien II,2 (Berlin 1905) 188. La acumulación de infinitivos en esta forma (vv. 72a.b, 73, 74, 76, 77, 79a.b) es exclusiva de este himno.
128 Los paralelismos conceptuales se pueden instituir a partir del AT a base de ver la venida de Dios como fuente de salvación (Dt 4,6 Ba 4,1 Sl 16,12; 59,23 Pr 1,33; 8,32.35) desde la realidad de la alianza (Sl 25,14 Jr 31,34) y sobre todo en la época mesiánica (Hab 2,14 cp. Am 8,11). Para la importancia concedida al conocimiento en la época intertestamental, cf. G.W.E. NICKELSBURG, "The Nature and Function of Revelation in 1 Enoch, Jubilees and Some Qumranic Documents", Pseudepigraphic Perspectives: The Apocrypha and Pseudepigrapha in the Light of the Dead Sea Scrolls (eds. E.G. CHAZON M.E. STONE) (London 1999) 91-119.
129 F.C. BURKITT, Evangelion Da-Mepharreshe II ( Cambridge 1904) 81-82. Sería tal vez excesivo el afirmar que yx en arameo no tiene sentido de "salvar", pues éste es sólo un causativo de "vivir".
130 J. JOOSTEN, "West Aramaic elements in the Old Syriac and Peshitta Gospels", JBL 110 (1991) 275. Esto podría confirmarlo el que P en ocasiones sigue esta práctica de S, que S la emplea con "salvación" y no con el término similar de "redención" para el que usa el general siríaco/arameo (cf. v. 68).
131 El término (dnm es un absoluto (Dn 5,12; 4QEn 14,3), que se puede escribir también (dm (11QtgJb 37,16), cuyo enfático es )(dnm (Dn 2,12; 1QapGn 19,25). El absoluto yyex (Esd 6,10 TOGn 2,7) representa una forma peculiar y distinta de la normal, formada a partir del constructo; cf. STEVENSON, Grammar, 26. Se puede escribir también hyyx; cf. J.A. FITZMYER D.J. HARRINGTON, A Manual of Palestinian Aramaic Texts (Roma 1978) 266 A 34,5.
132 LIDZBARSKI, Johannesbuch, XVII. Para el origen palestino de la secta cf. G. WIDENGREEN, Der Mandäismus (Darmstadt 1982) 8-9, 12-13.
133 S.E. FASSBERG, A Grammar of the Palestinian Targum Fragments from the Cairo Genizah (Atlanta 1991) n. 156c.
134A. SCHLATTER, Das Evangelium des Lukas (Stuttgart 1931) 175.
135L. PALACIOS, Grammatica Aramaico-Biblica (Roma 1959) 114.
136C. BROCKELMANN, Grundriss der Vergleichenden Grammatik der semitischen Sprachen II (Berlin 1913) 237.
137 M. ZERWICK, Graecitas Biblica (Roma 1949) 33.
138 Mt 26,28 Mc 1,4||Lc 3,3; 24,47 He 2,38.
139 Cf. vgr. Gn 50,17 Ex 32,32 Lv 4,20 Nm 14,19 Sir 2,11.
140 Lc 24,47 He 2,38; 5,31; 10,43; 13,18.
141 Cf. Ex 34,7 Lv 4,35; 5,5; 30,30 Dt 30,3 Is 38,17 Jb 42,9 Sb 10,1. La forma aramea normal para "pecado" es )+x (AQ, S, P, H); el lks/#& (LP: "necedad") es raro (Qo 7,25 cp. 4QNoah 7,11 THGn 31,28) y eufemístico.
142 Incluso en el NT aparece a)fesij a(martiw=n en paralelismo con a)polu/trwsij
(Cl 1,14 Ef 1,7). Y la variación de términos griegos de un mismo trasfondo semítico se
observa entre e)cei/leto e!swsen
e)r(r(u/sato e)lutrw/sato (Dn 3,58 LXX), donde el último verbo Q lo cambia por e)r(r(u/sato, repitiendo
el anterior; lo que puede apuntar a una misma base semítica para ambos.
143 F. ROUSSEAU, "Les structures du Benedictus (Luc 1,68-79)", NTS 32 (1986) 274. De la raíz qrp con referencia al perdón de los pecados no se puede dudar; cf. J.J. COLLINS, "New Light on the Book of Daniel from the Dead Sea Scrolls", Perspectives in the Study of the Old Testament and Early Judaism. FS S. van der Woude (eds. F. GARCÍA ED. NOORT) (Leiden 1998) 184-185. Implica además una acción congrua a la remisión.
144 L.T. JOHNSON, The Gospel of Luke (Collegeville 1991) 47.
145 Para el trasvase de sentidos entre dia/ y e)n en el NT, cf. A.T. ROBERTSON, A Grammar of the Greek New Testament in the light of Historical Research (New York 1914) 583-584, 589-590.
146 Sl 69,14.17 Neh 9,27-28.31; 1QH 7,14.
147 1QH 6,9; 7,30.35; 9,13-14.34; 10,21; 11,9.30-31 cf. et. CD 2,4.
148 FITZMYER HARRINGTON, Aramaic Texts, 258 A 13, 4.
149 C. BROCKELMANN, Lexicon Syriacum (Göttingen 1928) 245.
150 TestLev 4,4 cp. 16,5 TestJud 23,5 TestAs 7,3.
151 Así lo indica la letra C en K. ALAND (et al.; eds.), The Greek New Testament (Stuttgart 1983) 206, mientras en la ed. de 1993 lo cambian por B en favor del futuro.
152 L. SABOURIN, LÉvangile de Luc (Roma 1985) 84.
153 D.M. METZGER, A Textual Commentary on the Greek New Testament (Stuttgart 1971) 132.
154 M. BLACK, An Aramaic Approach to the Gospels and Acts (Oxford 1967) 129.
155 El que Ireneo en latín tenga como cita "conspexit" (Ad.Haer. III, 10.2) y "visitavit" (Ad.Haer. V, 17.1) es señal de que los latinos leían e)peske/yato, y que por tanto el "visitavit" de las versiones latinas no es un mero lapsus de pronunciación por "visitabit", como pretendía MERX, Evangelien, 188.
156 La hipótesis de que la divergencia se deba a un w hebreo que ha sido diversamente interpretado como copulativo o conversivo cambiaría toda la estructura de la frase. Esta hipótesis la considera "violentísima" S. MUÑOZ, Evangelios, 165.
157 Cp. Mt 16,13-14 Jn 1,19-23. Sobre las expectativas mesiánicas en esa época, cf. J.J. COLLINS, The Scepter and the Star: The Messiahs of the Dead Sea Scrolls and other Ancient Literature (New York 1995); J. ZIMMERMANN, Messianische Texte aus Qumran (Tübingen 1998).
158 Dt 33,2 Is 60,1 Ez 23,4; 2Sam 5,24 cp. 1Cr 14,15.
159 Sl 18,29 Ez 1,4.13.27-28; 10,4.
160 1QS 6,12 CD 15,8 etc; cp. Nm 4,16 LXX.
161 Zc 3,8; 6,12 Jr 23,5 Ez 16,7; 17,10.
162 La interpretación de a)natolh/ en un único texto como aufgehende Sonne se da como meramente hipotética en P. PETERSON, EIS QEOS (Göttingen 1926) 238,2.
163 No es prueba en contrario el que LXX traduzca con e)pila/myei el xmc de Is 4,2, pues se trata de una interpretación favorecida por la presencia de dwbk (cp. Is 60,1). Por eso no reconoce como equivalentes ambos términos E. HATCH H.A. REDPATH, A Concordance to the Septuagint I (Graz 1954) 524a.
164 Para contrastar J. GNILKA, "Der Hymnus des Zacharias", BZ NF 6 (1962) 229 cf. M. JASTROW, A Dictionary of the Targumim..., II (New York 1950) 1287. Sólo en siríaco _xMc refuerza el sentido de "aparecer claramente".
165 Ad.Haer. III, 10,2; cp. V,17.1.
166 Melitón de Sardes escribía interpretando Lc 1,78: kai_ mo/noj h$lioj a)ne/teilen a)p'ou)ranou=; cf. H. SCHLIER, a)natolh/, TWNT I, 355.
167 H.L. STRACK, Introduction to Talmud and Midrash (New York 1931) 96-97.
168 Justino, Dial. 100,4; 106,4; 121,2; 126,1. Cf. a)natelei= a!stron (TestLev 18,3) = bla/stoj (TestJud 24,4).
169 "Pimpollo" lo traduce Fray Luis DE LEÓN en "Los Nombres de Cristo"; cf. Obras Completas (Madrid 1944) 405-420.
170 Como ampliación de este concepto puede compararse 1Re 11,36 (cf. 5,4 2Re 8,19) con Gn 49,10 Nm 21,18 CD 6,7; 1QS 5,27.
171 BEYER, Texte, I 379.
172 TIs 4,2 TJr 23,5; 33,14-15 TZc 3,8; 6,12. Para el valor titular de este término en el AT cf. H. RINGGREN, "xmvcf s9a4mah9", TWAT VI, 1071.
173 Filón denomina a)natolh/ al Logos (Conf.Ling. 14).
174 El valor numérico de xmc es 138 como lo es el de Mxnm y por la regla 29 de R.ELIEZER, la gematria, Menahem se convierte también en nombre del Mesías (Sahn 98b), a quien se le denomina además )ryhn (LmR 1,16; cp. Dn 2,22) y "bar nefely" (Sahn 98a) haciendo un juego entre lypn (gigante) y nefe/lh, pues ynn( aparece como nombre propio (1Cr 3,24) que T interpreta como "el rey mesías que se revelará" (cp. TZc 3,8 TNNm 15,18 Dn 7,13).
175 P. BILLERBECK, Kommentar
zum NeÕ?n Tes4Eí-nt aýw`pá$m5@ und ]`dr!Wch (München y922) ~4-%
178 Is 30,27 Jb 26,29 cf. 11QtgJb 36,25.
179 Dt 33,2 Hab 3,3 Zc 14,3-4.9.18.
180 2Sam 22,17 Sl 144,7 cp.103,19 Lm 1,3.
181 BILLERBECK, Kommentar II, 123.
182 TJIIEx 12,42 TNNm 21,6 cp. 4Q 537,42 Dn 4,7.
183 J.R. DONAHUE, "Recent Studies on the origin of Son of Man in the New Testament", CBQ 49 (1986) 485-486.
184 TP en Ex 12,42, Mss 110 en Ex 15,18; cf. J. LUZARRAGA, Las tradiciones de la Nube en la Biblia y en el Judaísmo primitivo (Roma 1973) 203-204. Estas tradiciones se registran también en la literatura intertestamental, donde se dice que Dios "manda su salvación desde la altura e)n e)piskoph=| monogenou=j profh/tou (TestBen 9,2); y se alude a ellas además en el NT (Jn 3,31; 6,42; 8,23 Lc 19,44 He 3,21). Además el verbo visitar > "in-vestigar" implica la postura de arriba abajo.
185 En el momento determinado por Dios para enviar a su Mesías sucederá que "hará bajar su gloria", pues está escrito que "toda carne la verá" (Is 40,5); y es entonces cuando "el rey Mesías brotará" (xmcy), pues está escrito: "con las nubes del cielo" y "a él le da el poder, la gloria" (Dn 7,13-14); cf. S. BUBER, Midraschim (heb.) III (Wilno 1925) 70.
186 A. JACOBI, "ANATOLH EC UYOUC", ZNTW 20 (1921) 213.
187 W. BAUER, Wörterbuch zum Neuen Testament (Berlin 1971) 602a.
188 Una vez se aplica a la aparición de los astros (He 27,20), otra representa una cita del AT (He 2,10). Los otros casos son: 2Te 2,8 Tt 2,11; 3,4.
189 J.C. GREENFIELD M. SOKOLOF, "The Contributions of Qumran Aramaic to the Aramaic Vocabulary", Studies (ed. T. MURAOKA) 87 cp. 96.
190 STEVENSON, Grammar, 66.
191 Ad.Haer. III, 10,2.
192 Sl 5,9; 25,12,11; 139,24; 143,8.
193 ERNST, Lukas, 98.
194 Es el iotacismo sin duda el responsable del cambio e)pifa=nai - e)pifanh|= - e)pifanei= (Cron.Pasch. 378; cf. C. TISCHENDORF, Novum Testamentum Graece [Leipzig 1969] 425).
195 J.M. BAUMGARTEN, "Messianic Forgiveness of Sin in CD 14:19", Dead Sea Scrolls (eds. D.W. PARRY E. ULRICH ) 544. Cf. et. 4QTestLev II,1,2s.
196 H. NIEHR, "twEmfl;cv; s9almâwæt", TWAT VI, 1056-1057.
197 M.Ph. ZEHNDER, Wegmetaphorik im Alten Testament (Berlin 1999) 337.
198 1Cr 29,18 Jdt 3,18 Sir 51,10 Pr 4,26 LXX Is 53,3.
199 Sl 25,10; 119,30; 2Sam 18,13; 1Re 8,36 Jb 28,4.
200 Cf. vgr. Gn 24,48 Jc 2,22; 1Sam 22,23 Jb 24,4 Sl 102,23; 107,7; 119,14.32s; 139,24 Pr 2,8; 3,17; 4,10s; 5,6 Qo 11,5.9 Sb 10,17 Ba 3,27 etc.
201 Según las prescripciones qumránicas a los levitas corresponde pronunciar las maldiciones (1QS 2,3b cp. Dt 27,13-15).
202 Para los distintos matices de estos vocablos cp. Lc 12,51 y 24,36 en S.
203 Nm 25,12 Is 54,10 Ez 34,25; 38,26 Si 45,24.
204 A. VANHOYE, "Structure du Benedictus", NTS 12 (1965-66) 382-389.
205 J.P. FOKKELMAN, Major Poems of the Hebrew Bible (Assan 1998) 1, 9, 23.
206 M.O. WISE, "Accidents and Accidence: A Scribal View of Linguistic Dating of the Aramaic Scrolls from Qumran", Studies (ed. T. MURAOKA) 136-137. El mismo Fl. Josefo escribió la 1a ed. del BJ (I, 3.6) en arameo, su lengua materna, y luego fue ayudado para su traducción al griego; cf. L.H. FELDMAN, Josephuss Interpretation of the Bible (Berkeley 1998) 25-28. Además, como se sabe, quienes escriben en hebreo en esa época se resienten fuertemente de aramaísmos.
207 J.C. GREENFIELD, "Aramaic and the Jews", JSS 4 (1995) 1-18 esp.15.
208 J.A. FITZMYER, "The Aramaic Levi Document", Dead Sea Scrolls (eds. D.W. PARRY E. ULRICH) 460.
209 M.A. KNIBB, "Perspectives on the Apocrypha and Pseudepigrapha: The Levi Tradition", Perspectives (eds. F. GARCÍA Ed. NOORT) 212.
210 J.H. CHARLESWORTH, Critical Reflexions on the Odes of Solomon (Sheffield 1998) 14-15, 22, 113.
211 I. ELBOGEN, Jewish Liturgy. A Comprehensive Study (New York 1993) 80-84. Lo mismo se diga en la Amidá, cuyas expresiones fijadas en Palestina en tiempo de Gamaliel II (90-110 d.C.), se supone, en sus rasgos fundamentales preceden a la destrucción del templo. Su uso reconocido en la Sinagoga es posterior, como posterior a la Palestina es la recensión de Babilonia, donde se menciona al "brote mesiánico y a su fuerza (cuerno)"; cf. id. 34-36.
212 W. STAERK, Altjüdische liturgische Gebete (Berlin 1930) 30-32.
213 D. SOLA POOL, The Kaddish (Leipzig 1909) 13.
214 HEINEMANN, Prayer in the Talmud, 265-266.
215 El arameo se mantenía en las oraciones populares, no estatutarias, en las de carácter privado que se componían también para ocasiones particulares y las recitaba un individuo. A pesar de la hebraización rabínica, el arameo del pueblo se hacía presente en la poesía religiosa; cf. vgr. L.J. WEINBERGER, Jewish Hymnography (London 1998) 14, 19, 163, 179, 189, 306.
216 P. WINTER, "Magnificat and Benedictus Maccabean Psalms?", BJRyL 37 (1954) 331. Para las características formales de la poética aramea, cf. A.S. RODRIGUES PEREIRA, Studies in Aramaic Poetry (c. 100 B.C.E. 600 C.E.) (Assen 1997) 272-290. Pero una clasificatión técnico poética de estas composiciones se hace prácticamente imposible; cf. MITTMANN, Magnifikat, 66-67.
217 P. BENOIT M.E. BOISMARD J.L. MALILLOS, Sinopsis de los Cuatro Evangelios (Bilbao 1977) 55. Para los criterios que señalan este texto griego como traducción del semítico cf. R.A. MARTIN, Syntactical Evidence of Semitic Sources in Greek Documents (Missoula, MN 1974) 5-43; id., Syntax Criticism of the Synoptic Gospels (New York 1987) 106-128.
218 Cf. J. GRASHAM MACHEN, "The Hymns of the First Chapter of Luke", PrincThR 10 (1912) 1-38
219 Cf. vgr. el sonido ç en los finales de los pares (2+2+2+2) del v. 76 y el sonido â en los (2+2+2) del v. 78. Es la retraducción al arameo la que pone de relieve sobre todo esta sonoridad; cf. J.H. CHARLESWORTH, "Semitisms in the New Testament and the Need to Clarify the Importance of the Syriac New Testament", Salvación en la Palabra, Hom. A. Díez Macho (ed. D. MUÑOZ LEÓN) (Madrid 1986) 637.
220 Cf. vgr. dsx ymxr, )nl rqb, Nqrp Nrq, dwd-tybb,
lk-dymw, h#$dwq-Myq, hl xlpml, )nmwy-lk,
Nwyl( )ybn, hrm Mdq.